Diseño de perlas

Es notable que la fascinación de la muchachada es portar con orgullo alguna playera de su banda musical favorita, así la música también es moda. Es un hecho que a sabiendas de esto muchas bandas destilan creatividad  en sus  logos distintivos, es ley  que cada vez éstos coquetean de manera más directa con el arte creando  diseños mucho más elaborados tanto por ser una época de conceptos visuales como por la idea comercial de que la banda se venda y se venda bien.

Bandas de mi lastfm

Bandas Lastfm

Pearl Jam es una banda mítica de Seattle, ciudad que vio nacer el Grunge y que vivió una etapa de esplendor musical y artístico a principios de los 90. Pearl Jam es el ejemplo perfecto de que el arte se ayuda del arte para dar un mensaje mucho más contundente.

Pearl Jam es una banda con un diseño en su logotipo más bien austero pero que a cambio ha sabido manejar una idea casi fundamental para cualquier banda que es la de la promoción a base de pósters, ya saben, los que indican fecha y hora del “toquín”. Los pósters de Pearl Jam son casi tan característicos como los gritos desaforados de Eddie Vedder.

Pearl Jam en Monterrey, México (2005)

Pearl Jam en Monterrey, México (2005)

Coby Schultz y Barry Ament son las mentes creativas detrás de AMES BROS, agencia de diseño gráfico paisana de Pearl Jam que ha producido los mentados pósters para las giras de la banda casi desde sus inicios. En México tiendas como Kong han puesto a la venta carteles con sus asombrosos diseños.

En el 2007 se puso a la venta el libro Pearl Jam vs Ames Bros: 13 Years of Tour Posters que por míseros $57.50 billetes verdes podemos disfrutar de una bitácora visual que evoca los lugares que Pearl Jam ha visitado en su larguísima carrera. Un gran libro.

Si son desempleados y no tienen en qué caerse muertos pueden visitar este sitio que es una galería no oficial de la gran mayoría de los diseños de las giras.

Mi favorito

Mi favorito

“It’s evolution, baby

Do the evolution”

-Pearl Jam-

Mucha Lucha

Todo tiempo pasado fue mejor. Con esta premisa me remito a la lucha libre mexicana en la que los encapuchados eran mayoría y el diseño artesanal de sus máscaras era parte del misticismo que rodeaba el arte del pancracio.

Foto: superluchas.net

Foto: superluchas.net

El mito del luchador trasciende fuera del cuadrilátero y se transforma en una parte esencial de nuestra identidad cultural, al menos así era hace poco más de medio siglo pero no es tan sencillo como se lee y, como en todos los aspectos de la vida histórica mexicana, Estados Unidos tuvo mucho qué ver en la naciente industria de la lucha libre como divertimento mediático.

Zombies of the stratosphere (1952)

Zombies of the stratosphere (1952)

Corría el año de 1952 y Estados Unidos abría los brazos a los refugiados judíos que seguían llegando al país aún después de la victoria de los aliados que determinó el fin de la segunda guerra mundial. Estados Unidos iniciaba así una nueva etapa de prosperidad económica pero a la sombra de la Guerra Fría  misma que paniqueaba a los norteamericanos y les quitaba el sueño por el temor de un ataque proveniente de “los de afuera” , este temor alimentaba a distintos medios como la literatura, los cómics, el arte, la música y el cine. Era un miedo a lo desconocido, al acento extranjero de los vecinos, a toda vestimenta e ideología que no representara a la clase media gringa que equivalía a una normalidad anodina pero que les daba calma y seguridad. La Guerra Fría fue un factor determinante para crear contenidos alucinantes en el cine norteamericano; había zombis del espacio exterior (nótese en el póster que predomina el color rojo), vampiros rusos, monstruos tóxicos y demás alimañas. Muchas de las historias que propuso esta manera de hacer cine eran infantiles-risibles, pero es sólo una pequeña parte de su encanto. Con algunos añadidos como el hecho de que los protagonistas no eran gringos pecosos gritones sino héroes de carne y hueso estas historias  no tardarían en ser emuladas.

A finales de  1952 Adolfo Ruíz Cortines era el flamante presidente de México quien durante su mandato dio un fuerte impulso a la educación superior y tecnológica (la Comisión Nacional de Energía Nuclear fue creada durante su sexenio) y las mujeres obtuvieron su derecho al voto gracias a una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 de la Constitución.

Al igual que Estados Unidos, que mostraba una estabilidad económica y política, en México se vivía una época de paz y tranquilidad.

Huracán Ramirez (1952)

Huracán Ramirez (1952)

Ese mismo año se estrena la película “Huracán Ramírez” que se considera como la primer película en la que un luchador es protagonista. Apareció cuando  la época de oro del cine mexicano estaba aún en su apogeo y le siguió, obviamente,  su respectiva secuela “El regreso del Huracán Ramirez”.

Santo contra Cerebro del Mal

Santo contra "Cerebro del Mal"

El personaje tuvo mucho éxito dentro y fuera del ring así que el siguiente paso lógico era que otro luchador hiciera lo propio así que “Santo, el enmascarado de plata” protagoniza Santo contra “Cerebro del Mal” donde, ahora sí, se enfrenta a un científico loco y no a las vicisitudes de la vida como Huracán Ramírez.

A partir del éxito de esta cinta Santo se enfrentó a toda clase de esperpentos, ustedes saben; hombres lobo, sensuales mujeres vampiro, otros luchadores, otros científicos locos, etc. y así hubo muchos intentos de otros personajes para incursionar dentro del cine creando una vertiente del cine superheróico a la mexicana, tan kitsch como divertido como se puede ser que incluso es considerado como arte en otros países y sus protagonistas son verdaderas leyendas en lugares tan disimbolos como lo son sudamérica y oriente.

Y así se extendió el culto al superhéroe del cine así como al luchador de la vida real que se convertía en superestrella a la par de las grandes figuras del cine mexicano, se rodearon de glamour y de mujeres hermosas como todo famoso.

Actualmente hay muchas manifestaciones artísticas alrededor de la mítica figura del luchador como la música surf  (que tiene su historia aparte). Muchos diseñadores gráficos han optado por un estilo que enaltece las máscaras de los luchadores clásicos y lo mejor de todo es la conjunción de ambos rubros (la música y el diseño gráfico) de una manera armoniosa creando conceptos retros y de gran calidad.

Lost Acapulco - Acapulco Golden / Arte de Dr. Alderete

Lost Acapulco - Acapulco Golden / Arte de Dr. Alderete

Arte disfuncional (segunda parte)

About a son

About a son

La misma semana en que tuve a bien conocer parte de la disparatada historia de la familia Crumb vi About a Son, documental dirigido por AJ Schnack sobre el atormentado Kurt Cobain y su vida, en la que a simple vista  siempre trató de huir de algo (como todos), tal vez de él mismo o de la normalidad a la que estaba predestinado.

Padres divorciados, una constante en la disfuncionalidad de artistas. Habría que hacer un recuento de personalidades con antescedentes de divorcio. En sí el documental es minimalista y está elaborado a base de entrevistas que sostuvo Kurt con Michael Azerrad para el libro Come As You Are: The Story Of Nirvana (editado en 1993). No esperen escuchar los guitarrazos y berridos de Nirvana dentro del documental, en su lugar encontrarán una selección de canciones que Kurt adoraba. Recomendable si eres un sentimental.

Salud.


¿De qué escribir?

Lo más fácil sería escribir; sobre mí, sobre mis sueños, sobre lo que me gusta, las mujeres que me excitan, la música que escucho, lo que aborrezco, lo que me pasó alguna vez mientras estudiaba en una preparatoria que solía ser privada, el mensaje que me puso un profesor en una hoja/examen, lo que viví mientras trabajaba en un motel, mis pesadillas recurrentes, las películas que me gustan, la música nueva que llega a mí cada cierto tiempo, los ciclos vitales, en qué deseo convertirme cuando crezca, lo que me regalaron en Navidad, lo que leo, lo que escribo, las aplicaciones que descargo de Internet, lo que pienso de la política,  los tesoros que guardo celosamente, mis covers,  mis manías, lo que ceno/como/desayuno (en ese orden),  y un sin fin de mamarrachadas más.

Pero qué más da, prefiero escribir cosas sin sentido y sin más pretensión que evidenciar mi buena ortografía.

Saludos.