La oscuridad

 

Leí “The Darkness vs Hulk”, por sí misma la idea se vende sola debido a que son personajes muy interesantes, cada uno en sus respectivos títulos y variaciones, verlos juntos sació el morbo aunque debo confesar que esperaba una carnicería con escrombros por doquier.

darkness_vs_hulk_by_SeanE

La imagen la saqué de SeanE y el arte es de Marc Silvestri.

Arte disfuncional (primera parte)

El ser humano es complicado y observarlo en diferentes escenarios siempre resulta interesante. El ser un documentalista social equivale a ser un buen observador, aprender a callar para limitarse a ver la violencia urbana que se manifiesta no sólo en los empujones de los pasajeros en los camiones urbanos en horas pico.

Hay violencia en el agetreo natural de la ciudad de Chihuahua; es un macrocosmos donde todos miran sobre sus hombros, a un lado y a otro, nerviosamente. Conviven los monstruos citadinos de una manera hipócrita. Es muy difícil que los vicios de la ciudad se externen, se requiere un ejercicio de auto evaluación descomunal para dejar de lado un poco el ego que nos mantiene a raya dentro de los convencionalismos sociales considerados normales y dejar salir un ser verdadero, por muy extravagante que éste sea. Chihuahua es una urbe sin palabras y sin sentido, violenta y triste a la vez, insípida. ¿No son así todas las ciudades?, tal vez, pero Filadelfia es diferente.

Robert Crumb dejó salir un monstruo misógino y sexualmente desinhibido a través de su obra. Una sucesión de imágenes en las que ocurre lo indecible, Crumb obviamente no es para todos, sus dibujos contienen una sexualidad explícita y mórbida, carente de buen gusto, algunas de sus obras harían ruborecer al más pervertido. ¿Qué hizo que Filadelfia (su ciudad natal) vomitara una personalidad como Crumb?.

Son las calles, lo mustio de la gente que no hace bien ni el bien propiamente dicho. En las ciudades la gente se enferma de sobriedad y de hartazgo. Tan sólo caminar entre tanto grito te apendeja, la gente está muy ocupada siendo infeliz y pensando en dejar de serlo que a nadie le importa lo que acontece a su alrededor. Tal vez Crumb quiso dejar todo el teatro de ser un pendejo asalariado o un perdedor con parafílias y dejarlas salir, convertirlas en arte, dibujándose a sí mismo en un mundo de exhuberantes mujeres con gigantescos senos y traseros deliciosos para sentirse parte del mundo que tanto odia a escondidas, eso sí. Todos podemos odiar a los negros, a las mujeres, a los jotos, a quien sea pero nadie se atreve a dejarlo salir y menos en una época como en la que le tocó a Crumb hacerse estúpidamente famoso; había jipis por todas partes, había amor y clasemedieros afeminados que cogían en los automóviles de sus padres, aunque mucha de la culpa de que Crumb sea un exorcista de sí mismo son sus hermanos tan claramente dañados e igualmente influyentes para el marginado dibujante enclenque. Es difícil hacer un diagnóstico de un ser tan increíble y más difícil aún si hablamos de una comparación “macrocósmica” entre Chihuahua y Filadelfia, pinche Alfredo, no mames.

-Cruz Matanzas-

Charles Crumb

El documental Crumb, de Terry Zwiggoff, da un poco de información al dilema de por qué Crumb existe. Como lo menciona el señor Matanzas los hermanos de Crumb tuvieron una gran complicidad para convertir al joven miope en un ensayista visual de su entorno de medio pelo y creador de una radiografía real de una sociedad irreal a través de sus dibujos.

El espectro errante

Para estas fechas Spawn está por llegar a los 200 números en los Estados Unidos, el número más reciente presenta a un Spawn renovado y diría que ajeno, al menos para mí. Sorpresivamente se anuncia el regreso de Greg Capullo para el número 193, algo que la serie necesitaba sin duda debido a que fue él quien dotó a la imagen de Spawn una identidad más allá de lo que Todd McFarlane alguna vez imaginó; sus cadenas adquirieron una violenta vida propia, su capa era como si Batman la hubiera olvidado en la basura y una jauría de perros rabiosos la hubiese rescatado, sus manos se transformaron en garras, Spawn adquirió peso, se veía denso, peligroso, maligno, era todo un espectro, un fantasma sombrío, era un deleite ver tantos detalles en los paneles, hojear el cómic una y otra vez en busca de muñequitos de Kiss, portadas de discos, letreros con mensajes mordaces, etc. Todo fue obra de Greg Capullo.

Número 193 de Spawn

Spawn era mi cómic favorito en gran medida gracias a él, hubo un tiempo en que las historias de Spawn le hicieron justicia al arte y lo transformaron en un alma en pena aleccionadora, fueron algunas historias autoconclusivas las que realmente dejaron en mi memoria lo que Spawn realmente era fuera del argumento de cielo contra infierno y la cacería contra Malebolgia que concluyó en el número 100.

Me imagino que Brian Holguin y Capullo -guionista y dibujante respectivamente- discutieron sobre lo que cada uno quería del personaje con ayuda de Todd quien coparticipa con el argumento, tal vez los planetas se alinearon de tal manera que tuvieron un destello de empatía o tal vez fue sólo una coincidencia que ambos llegaran al mismo punto al que yo como lector siempre quise, sólo es un tal vez.

Un ejemplo es el número 90 que se titula Tres usos para un cuchillo (nada qué ver con el libro de David Mamet), este número fue dedicado al director Tim Burton y comienza con una casa, tres jóvenes discutiendo y el cuerpo de una joven asiática tendida en el suelo, ella está muerta.

Los jóvenes ya no pueden salir de la casa y Spawn aparece desde las sombras, quiere una explicación. Mickey, Dan y Nero cuentan uno por uno su historia del por qué hay una mujer muerta frente a ellos, Spawn escucha atento cada una de las versiones y al final da un veredicto, le sigue un castigo y finaliza su misión. Es una historia muy bien trabajada, corta, sencilla y con un buen final.

Dentro de todo el compendio de arcos argumentales que comprenden la saga de Spawn, su etapa como un vampiro errante justiciero, a la usanza de viejas historias del Oeste o de Samurais vagabundos, pretendía crear una atmósfera de terror como las de esas leyendas -urbanas o no- que cuentan los viejecillos sobre fantasmas que enseñaban lecciones a simples mortales, con moralejas y puntos finales que dejaban pensando.

Greg Capullo

A casi 200 números del inicio de la historia de Spawn el regreso de Greg Capullo tal vez signifique también el regreso de los guionistas (al parecer Todd retoma su faceta como tal) a esa oscuridad en las historias que alejaban a Spawn de los superhéroes multicolores y que incentivados por el arte de Greg Capullo vuelvan a ser un experimento de buenos relatos para el género de horror en los cómics. Ojalá.

Todo es tan aburrido

Releyendo viejos cómics y revistas, es constante la sensación de que todo lo interesante ya ha sido escrito. Seguí durante un tiempo el blog del escritor Grant Morrison y ciertamente no tiene una vida llena de lujos ni privilegios como inocentemente pensaba. ¿Porqué hay escritores que no trascienden más allá de sus obras?, la respuesta escapa a mi razón y entendimiento. Tal vez sea que no hay una motivación fundamental fuera de la tinta y el papel que impulse a seguirle la pista a un calvo con la mirada orgullosa. Alan Moore tiene su magia, su misticismo, su forma pausada de hablar, su elocuencia y su aspecto para pasar como una oscura estrella de rock en lugar de sólo ser un oscuro cuenta-historias, allí se encuentra su particularidad fuera de los paneles.



Ahora que el mundo le está dando su merecido reconocimiento al señor Carlos Fuentes primero por sus ochenta años y luego por su trayectoria, sería interesante recapitular acerca de su obra y lo alejada que se encuentra de la otra literatura tan opaca y gris de estos hipócritas tiempos para hacerle no sólo un homenaje en conjunto con España sino una estatua erigida en medio de donde no haya nada más que tráfico.

¿Qué haría la diferencia? ¿Qué podría hacer que México abriera los ojos y dejara de ver la literatura como un cuarto de cristal adornado con fotografías de ancianos frente a casuchas derruidas? ¿Qué podría hacer Chihuahua para dejar de auspiciar a niños adinerados que escriben para sí mismos? Hay tanto qué desmentir y tan pocas personas dedicadas a ello, Carlos Fuentes es una de ellas. Hay escritores arriesgados que cargan sobre sí mismos la responsabilidad de crear algo original limitando su grado de experimentación en pos de un resultado costeable mientras existe quien se sorprende con escritos exageradamente rebuscados y artificiales supuestamente innovadores. Hay un vasto mundo de posibilidades que no se han descubierto, si no es posible encontrarlas tal vez sea mejor esperar unos cuantos años; esperar simplemente y dejar que pase esta generación descarriada y carente de buen gusto (esto último lo he repetido tantas veces).


“Escribo esto desde Nepal…”, “Hola amigos, les escribo desde Canadá… ”, “Hace frío aquí en Alemania…”, “Estoy en Marruecos…”, esa clase de entradas son sorprendentes no así aquellas que comienzan con “Estaba lavando mi ropa y se me ocurrió que…”, las primeras al estilo de Grant y las segundas al estilo de todos los demás. Imagino que cada uno de nosotros tiene un grado ligero de aburrimiento de estar y no estar. Estar donde todos están y seguir paso a paso la vereda que van dejando los que tuvieron la suerte de estar antes que nosotros. ¿Qué podemos hacer para cambiar esta situación? Tristemente nada, no hay una solución tajante que nos haga despertar del letargo en el que vivimos desde el primer llanto (el primero de muchos). ¿A qué quiero llegar con toda esta palabrería?, no está del todo claro aún para mi. Yo busco significados, encuentro ironías en cada lugar. Siempre he pensado que todo está relacionado; Los Invisibles de Grant Morrison, la música de John Lennon, un joven Carlos Fuentes recitando La Región Más Transparente, un ermitaño Alan Moore, el DVD de Animatrix, la bella música de Shadow of the Colossus, las piernas largas y bien torneadas de Donaji y varios etcéteras más. Nada existe sin razón.

¿Y la literatura? Es sencillo crear un enlace entre toda la sarta de incoherencias antes escritas y el objetivo real de este post. La idea es que hay que revestir con anotaciones todo lo creado, hacerlo de una manera enriquecedora para el lector para así hacerlo sentir que está creciendo un poco con cada párrafo y que las palabras leídas pueden salvarle la vida en cualquier momento.

Sé que son ensoñaciones románticas e idealistas. Precisamente hoy pensaba en hacer lo que hago cada Jueves por las noches, pero en lugar de hacer eso mismo preferí quedarme en casa y analizar mi espacio vital; le faltan algunas flores, tal vez el toque femenino o algunos cuadros de Wassily Kandinsky, al mismo tiempo y con tantos pensamientos comencé a vislumbrar podredumbre y manifestaciones estúpidas de conciencia que no hacían más que cavar en lo más profundo de ese día de Septiembre en que sentí tanto el haber estado contigo porque sabía que no seríamos absolutamente nada y que tu destino era convertirte en lo que eres ahora para mi. Cursilerías después de todo.


Todo cambia poco a poco, un día a la vez como dicen. Cada que se va escribiendo un fragmento de la vida se tiene una sensación diferente, pero hay para quienes todo es igual, todo es lo mismo, siempre aburrido, siempre. ¿Qué tal si Pedro Infante realmente siguiera vivo?, un Pedro Infante que guarda esa característica similar con Elvis Presley. Son leyendas urbanas de una actuación final cuyo objetivo fue despojarse de la fama que no los dejaba vivir tranquilamente. Las leyendas urbanas son parte de ese mundo y de esas posibilidades a las que me refiero. Quiero creer que hay alguien leyendo esto y que comprende que hay que salir de una vez por todas del escepticismo culero que no nos deja creer en tantas cosas. Somos hombres de ciencia sin siquiera conocer cómo es que funcionan las simples calculadoras solares y sentimos que tenemos toda la autoridad para asegurar que nada extraordinario existe allá afuera. Los refugios quedan al descubierto y se vuelven ambiciones mercantiles y egocéntricas. De niños tenemos muchos de esos refugios a nuestro alcance y hacemos de ellos nuestro hogar. Hay muchos locos que quieren algo más que leerse una novela pedorra mientras esperan las seis de la tarde frente a una taza de café servida junto a un postre alto en azúcares, esos locos quieren cambiar el mundo conforme las páginas se dan la vuelta. Creen en más cosas y no están atados a los convencionalismos porque saben que hay historias que se cuentan fuera de los libros y fuera de la estética neo-nacionalista del nuevo cine mexicano que toma prestado (sin resultados satisfactorios) partes del cine inglés, español y gringo (no crean que no nos hemos damos cuenta, pendejos).

Existen cineastas que no saben hacer cine, habemos quienes no sabemos escribir y quienes aparte no sabemos leer entre líneas; pero la práctica nos hará ser y estar al mismo tiempo para formar parte de la diferencia, pensándolo bien, no hay que esperar porque *no hay mejor lugar que aquí ni mejor tiempo que ahora.

*RATM

Salud.

Alfredo Blanco Cruz a 27 de noviembre de 2008.

The Perry Bible Fellowship: The Trial of Colonel Sweeto And Other Stories

Si hubiésemos sido bendecidos con el don del humor negro y el sarcasmo este gracioso libro sería El libro y de él obtendríamos el ejercicio diario de los dones más subestimados del ser humano.

The Perry Bible Fellowship es un cómic en línea o webcomic creado por Nicholas Gurewitch, publicado inicialmente en The Daily Orange. El compendio de tiras fue publicado gracias a Dark Horse y salió en 2007, el estilo de dibujo es cambiante así como los temas que aborda. Simplista en ocasiones no deja de sorprender que en tan sólo tres o cuatro paneles consiga recrear situaciones tan cómicas e ingeniosas.

Monos con cabezas redondas levantándose optimistamente de sus camas celebrando un año más en sus vidas mientras que a la par una ansiosa muerte cuenta en orden regresivo los años para obtener un alma más.

Infinidad de desenlaces inesperados que harán la delicia de quien no le tenga el más mínimo respeto al sentido común ni al buen gusto.

Este libro es un cúmulo de absurdas tiras que llevan lo cómico a otro nivel con un sabor inocente que te hace sentir culpable por reirte de cuestiones que en la vida real serían bastante incómodas. La comunidad nerdoza del cómic se ha desvivido en elogios y reconocimientos para este autor y su inteligente humor.

Excelente para estas frías noches solitarias.