Amplificando

“Tócame los aguacates”, decían los presentes. El ingenio mexicano es grande y elocuente. A guitarrazos desafinados viajamos por algunos lugares no muy interesantes. Algunos conservatorios y primarias que no sabían apreciar la música rondallezca que tocábamos. Sólo conocíamos ocho acordes, un poco más un poco menos y aún así nos defendíamos con canciones románticas de las que cantaban a sus veinte nuestras tías.

Recuerdo especialmente Gwendolyne, original de Julio Iglesias.

La versión de Rosy Armen.

También celos de luna y corazón de roca, pero esas no tienen buena calidad en youtube y por eso no las anexo; además de que la gran mayoría son interpretaciones de los putitos de La Rondalla de Saltillo.

“Nomás me se la introducción”, les contestábamos a los palurdos que hacían la graciosa analogía aguacates/testículos.

Hoy, un amplificador llegó a mi vida y con él … conquistaré el mundo.

Amplificador, señoritas.

¿Se oye bien?, ¿suena cursi?. Pues muy mi pinche blog ¿no?.

Un abrazo amplificado.

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