La oscuridad

 

Leí “The Darkness vs Hulk”, por sí misma la idea se vende sola debido a que son personajes muy interesantes, cada uno en sus respectivos títulos y variaciones, verlos juntos sació el morbo aunque debo confesar que esperaba una carnicería con escrombros por doquier.

darkness_vs_hulk_by_SeanE

La imagen la saqué de SeanE y el arte es de Marc Silvestri.

El alfa y el omega

 

“Soy leyenda” es un libro fabuloso, no solo tiene una historia profunda sino que provee al lector toda una gama de sentimientos encontrados. Compartimos el sentimiento de vacío y soledad con Robert Neville y programamos nuestro cerebro para recordar situaciones en las que nos vimos totalmente acorralados, sin los elementos fantásticos de la historia de Matheson, claro está.

Por otra parte la película (protagonizada por Will Smith) dista mucho de ofrecer lo anterior, es una historia diferente con matices orientados a la supervivencia más que a la introspección.

Matheson es un gran contador de historias como lo muestran un puñado de capítulos memorables en “La dimensión desconocida”, serie ancestral de la que fue guionista. En la cinta se pierde por mucho el patetismo que Matheson logra crear en el libro, desde el problema de alcoholismo que vemos en Neville como escape de su realidad, los pensamientos tormentosos de un pasado que no explica su presente y, en parte, la locura que parece ser la única salida.

Un detalle significativo que le da otra perspectiva a ambas obras es la relación de Neville con su perro; en la película es el amigo fiel que acompaña al protagonista, en el libro es fiero, temeroso y desconfiado. Robert Neville logra que entre a su casa y, en pocas palabras, el perro enloquece y tiene un triste final. Esa parte es una maravilla.

Con suerte encontrarán el libro y, en el peor de los casos, verán la película que es nada más “la puntita” de una novela que merece gastar la vista leyéndola en e-book.

El micrófono

Ahí tienen que estaba el micrófono abierto para quien quisiera ladrar en el Karaoke. Le dí un sorbo a mi cerveza y me levanté a deleitar al respetable.

-Vasos Vacíos- dije.

El puberto encargado anotó mi nombre en la libreta de participantes y me gritó en un tono despectivo “ahorita pasas, después de este”, asentí con la cabeza y escuché los últimos berridos del participante anterior a mí.

-No tiene oportunidad- pensé totalmente confiado en mi voz. Años de adiestramento vocal frente a las bocinas de mi computadora no me dejarían hacer un mal papel.

Canté como nunca; las mujeres abrían sus ojos asombradas, paraban sus orejitas como tiernas yeguas (analogía propia del ambiente campirano) y los hombres me veían/escuchaban con rabia los muy malditos.

Fuí el héroe de la tarde. Bajé de la tarima como un guerrero medieval que baja de su caballo después de vencer a medio ejército con sus propias manos.

Se acerca el puberto, seguramente anonadado por mi calidad interpretativa. Me dispongo a recibir sus felicitaciones y demás manifestaciones lisonjeras.

-El micrófono se apagó y no se escuchó nada-

Y mi victoria se esfumó.

 

Llegaron

Las mujeres son el diablo, todos los hombres lo sabemos. Aún así insistimos en darles una importancia que no deberían de tener.

Después de meses de dejar de lado mi actividad en este blog he decidido darle una nueva oportunidad y actualizarlo con regularidad, se lo merece, me ha dado momentos inolvidables y amistades entrañables.

Esto es solo un recordatorio de lo que viene, dejando el ego de lado les doy la bienvenida a algo que será, espero, un espacio que se pueda leer en su computadora, celular o lo-que-sea mientras cagan.

Amor y paz.