Ataraxia y Cafeína
Complementos y anotaciones existenciales

Llegó el día

Mientras todos vacilaban entre el 5 o el 5.6, la respuesta correcta y el inciso b, él los contemplaba, observaba su expresión corporal con detenimiento, los que no sabían nada volteaban para todos lados, sudaban, era gracioso. Mientras que quienes estaban seguros de los conocimientos que iban a vaciar en el examen se limitaban a seguir escribiendo, nada los molestaba, un borrón por aquí otro por allá y todo sencillo, era fácil seguir la receta. Él rara vez pertenecía a los primeros o a los segundos, sólo observaba, siempre tuvo la sensación de ser sólo un testigo de lo que pasaba a su alrededor, por eso no hablaba con nadie, era más interesante observar. -¿Qué pasa en estos momentos por su mente?- se decía a sí mismo. -Ella es muy linda- pensaba mientras dejaba la mirada fijamente en aquella dulce joven, sólo unos instantes, después seguía recorriendo su atención hacia cada uno de sus compañeros. Los profesores siempre estaban atentos, pero no tanto, siempre se les escapaban detalles como los trozos de papel que contenían fragmentos de las clases , lo necesario para asegurar una calificación aprobatoria, con eso bastaba. Nunca se consideró un buen estudiante, en cambio siempre aseguraba que era un buen alumno, incluso comprendía más de lo que aparentaba, pero no lo demostraba. Callado, silencioso, observador de su entorno, eso lo sensibilizó sobre lo que quería de sí mismo y lo que los demás querían ver en él.

Siempre fue el ejemplo que no había qué seguir, la inspiración que a nadie inspiraba y la fuente de muchos consejos que no practicaba. Era peligroso, no hay nada más peligroso que lo que no se conoce, nadie sabía cómo reaccionaría ante un ataque o ante una caricia, siempre estaba allí pero a la vez no, mentalmente viajaba y permanecía mucho tiempo platicando con las voces de su cabeza, su subconsciente, su inconsciente ahora ya no importa. Un día se cansó, decidió que no tenía nada qué perder y se armó hasta los dientes. La primera persona en morir sería (típicamente) quien lo molestaba a diario y quien le hacía ver su suerte cada que lo encontraba. Cuando lo golpeaba, no decía nada, sólo confiaba en que llegaría el día de su venganza, y ése día llegó. La suerte le sonríe a quien tiene la paciencia de esperarla, hoy es el día, hoy conocerán al verdadero Cho Seung-Hui.

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