Ataraxia y Cafeína
Complementos y anotaciones existenciales

A mis 54 años

Este año cumplo 54 años, ¡cómo ha pasado el tiempo!. Apenas recuerdo cuando tenía 23, eran buenos tiempos como se suele decir. Recuerdo que yo no era un joven muy sociable, vivía una vida sencilla y amable. En aquellos años la vida era mucho menos complicada que ahora, los jóvenes de mi edad embrutecían cada vez más, pareciera como si mi generación tratase desesperadamente de dejarme atrás. Mientras algunos compañeros disfrutaban de su juventud a su manera, yo lo hacía a la mía, era muy extraño ver a un joven de 23 apartándose de los tumultos en los que se hacía alusión a convivios de fin de semana, al parecer todos tenían una anécdota de sus desventuras a altas horas de la noche mientras yo disfrutaba mi viernes de cine internacional y mi domingo de análisis literario. Los jóvenes se desvivían en tratar de aparentar una madurez (inexistente) frente a las jovencitas que se ruborizaban al conocer intimidades externadas por los apuestos muchachos. Eran unos niños tratando de ser los machos dominantes en ciernes que exige toda sociedad, llamaban la atención de las hembras a toda costa, fingían conquistas para levantar el celo y la envidia de las prospectos, acentuaban su musculatura con alguna playera una talla más pequeña de la que normalmente utilizaban, eso era en lo que se entretenían los jóvenes que correspondían a mi generación. Yo era considerado un débil intelectual, un imbécil pues, debido a mi carencia total de expresión corporal y mi nula habilidad para relacionarme. No había razón alguna para negar mi condición, no había necesidad, debido en gran medida a mi apatía hacia los demás y hacia la vida en general, al final del día no me importaba la opinión que tuviesen de mí. Aún hoy, que tengo un cúmulo de vivencias a cuestas, soy considerado alguien por debajo de la media social-intelectual, soy un inadaptado como lo fuí en mi juventud. Ahora la diferencia radica en que el respeto que me hubiera gustado tener por mis logros o por mi éxito en la vida lo tengo por mis canas y mi caminar lento. No puedo evitar pensar en que así como yo, hay cientos de personas en el mundo que sienten lo mismo, a veces lo pienso tanto que creo que es real. Durante años busqué a mi complice (hombre o mujer, qué más da) sin éxito, no hubo nadie que compartiera mi visión del mundo, ni siquiera alguien que llenara mi vacío existencial en lo más mínimo. Así que ahora estoy solo y vacío, como el estuche de algún objeto perdido. Ya mi vista no funciona igual, mi oido ya no me permite establecer conversación alguna sin sugerir la repetición de alguna frase. Pero a fin de cuentas, creo que no estoy tan mal, es decir, mi cumpleaños está próximo, tal vez me obsequie unas cuantas cajas de trankimazín (un ansiolítico muy potente) y festeje como siempre, a mi manera.

No Responses to “A mis 54 años”

Leave a Reply