Comunicación egocéntrica
El ego es uno de los más grandes enemigos del ingenio, y por ende, del genio. Un genio con el ego más grande que su arte o su capacidad, por mucha que sea, deja de ser (al menos para mí) una persona confiable en el sentido más honesto de la palabra. El ego en los medios de comunicación es tan evidente que incluso es palpable al observador. Podría llenar este espacio de ejemplos pero no lo creo conveniente, de hecho, sólo espero que quien lea esto tome en cuenta que en estos tiempos no hay que fiarse de nadie que se llame comunicólogo, a mi mente llegan ejemplos que, repito, podría enumerar (incluso eso iba a hacer hasta hace sólo unos segundos que cambié de parecer), ¿porqué?, sería darle una importancia a las personas que de eso viven, de verse y autoanalizarse diariamente de manera muy condescendiente, sabiéndose mejores que muchos de sus colegas, sintiéndose tal vez mejores y más valiosos que quienes no comparten su oficio.
Tengo una teoría, nuestros nombres son en gran medida una ventaja o una desventaja para la consecución de nuestros objetivos en la vida. Mientras Juan Pérez González vive de manera modesta y sin la mayor aspiración que convertirse en ejemplo para sus hijos, en ser un buen vecino, un buen ciudadano, un esposo amoroso y un hombre merecedor de un mediano éxito económico-espiritual, existe una dinastía de burgueses refugiados en un snobismo que ante la mirada de sus compañeros (snobistas también) pretenden hacerse creer que no hay nada que no puedan conseguir, que no hay nada inalcanzable para alguien como ellos, con sus apellidos rimbombantes y sus excéntricas vidas (a su parecer claro está).
Se ha formado así una mafia que si se analizara de manera concienzuda ( y no a la manera pseudoperiodística que manejan) se llegaría a la conclusión a la cual llamaré “el árbol genealógico del poder”. Mi teoría también involucra diagramas bastante elaborados acerca de las relaciones entre estas personas, en la mayoría de los casos no es de sorprender que algunos resulten familiares consanguíneos de otros, amigos de la infancia, primos políticos lejanos y demás piezas que conforman en su totalidad el rompecabezas demagógico que representa “el árbol genealógico del poder”. Un antepasado que haya conseguido quedar grabado en la historia, que haya producido una fortuna en la fundación de una empresa es indicativo de una buena vida para sus congéneres y descendientes. Dado que es una teoría en ciernes, puede que exista un margen de error en mis aseveraciones (tengo un cálculo de aproximadamente 1 % de error).
El genio no se hereda, es por eso que ante tal situación se genera un arma que es utilizada por aquellos desprovistos, faltos de seso y cuyo nulo virtuosismo les obliga a afilar su preciada arma casi instintivamente. El arma para los carentes de ingenio es EL EGO, para ellos su ego habla por sí solo, un ego acompañado por un apellído rimbombante. No es necesario esforzarse en crear, ni siquiera, algo digno, alguna pieza generadora de algún mediano reto intelectual. Para ellos la cantidad equivale a calidad, y los esbozos que llegan a sus débiles mentes no son más que fragmentos de lecturas previas y de poses que les acomodan perfectamente, de vivencias excéntricas como sólo ellos tienen. No es fácil ser un Juan Pérez González en un México de alcurnia europea.
Loading...
aah que buena onda que pasaste a visitarmee eehh jajajajajajajaja sale espero verte mas seguido por mi blog!
kitty - Marzo 5, 2007 at 8:40 am