Nadie dijo nada
Cuando se acercó al féretro sólo observó a un hombre con los brazos cruzados, como siempre lo había visto en vida. Siempre callado y con los brazos cruzados, los cuales ahora descansaban sobre su pecho. Lo miró fijamente a los ojos, como si esperara una reacción, un movimiento que indicara que estaba vivo. Así gritaría -¡Está vivo!¿no lo ven?, ¡está … está vivo!-piensa para sí mismo- luego sonríe y no se explica cómo es que quiere, de alguna manera, que esté con vida. Él siempre lo trato con desprecio, en su papel de padrastro malvado como en las películas … no, aún no estoy listo.
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