Le Café de nuit de Vincent van Gogh
La utopía ideal sería tener una vida nocturna bohemia, como las de antes en las que la plática se extendía hasta el amanecer y se escuchaban buenos discos de fondo. Un buen café, buena plática y de lo demás se encarga el tiempo.
Vincent Van Gogh tiene algo que les encanta a quienes presumen de un buen gusto artístico, tuvo una vida excéntrica con suficientes datos anecdóticos como para escucharse interesante al mencionarlos, aquí va uno: Van Gogh mantenía correspondencia con su hermano Theo van Gogh.
En un fragmento de esa correspondencia explica detalles de Le Café de nuit:
“”In my picture of the Night Café I have tried to express the idea that the café is a place where one can ruin oneself, go mad or commit a crime …”.
Un crimen en un café (un establecimiento místico) se lee propio de una novela negra.
Jim Jarmusch dejó claro que el café es un potente generador de pláticas sin sentido pero interesantes en su película Coffe and Cigarettes (2003), 12 historias cortas con el café como co-protagonista.

Iggy Pop y Tom Waits. Dos locos.
La última escena es memorable, la conversación de los ancianos Bill Rice y Taylor Mead (en sus años mozos fue el actor fetiche del puto de Andy Warhol).
Taylor: Let’s pretend this coffee is champagne.
Bill: Why would we do that?
Taylor: Well, to celebrate life.
Vi un cadáver a la edad de cinco años, fue en el funeral de la madre de la vecina, la señora completamente pálida tenía sus manos cruzadas contra su pecho y me guiñó un ojo. Fue la primera vez que recuerdo haber bebido tanto café, el dolor estomacal fue increíble. Relaciono el café un poco con la muerte desde aquella vez pero a diferencia de Taylor Mead prefiero el café sin embustes y sin transformaciones imaginarias en champagne, después de todo ellos realmente brindaron con café para celebrar la vida al igual que yo hago en las mañanas, a mediodía (en invierno) y por las noches.







